Siempre resulta interesante percibir el mundo a través de los sentidos del otro, y no hay mejor lugar donde las sensaciones percibidas sean más fuertes que en el hogar. Pero nuestro hogar cambia. En algún momento de nuestra vida salimos de la casa de nuestros padres y entramos a una residencia mucho más grande. Nuestra morada se expande, deja de ser nuestra habitación, nuestro escritorio y librero. Ahora nuestro hogar es además la ciudad, el suburbio o el pueblo donde radicamos.
Mercedes López (México, D.F.) nos muestra en una serie de fotografías, tomadas en distintos tiempos y en distintos puntos de la Ciudad de México, esa mirada del otro, esa mirada de sensaciones henchidas. La mirada de su hogar.
En este ejercicio de significación de espacios, la autora desvela un proceso de apropiación de los distintos lugares que han sido su morada. Al ver las fotografías nos preguntamos ¿qué lugar es éste? ¿quiénes son esas personas que lo habitan, que juegan allí? Mercedes nos responde: este es mi hogar, aquí vivo, aquí juego, aquí sueño.
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